Cursos de Vino

Cómo degustar un buen vino

culto al vino

 

Qué no te la den con queso

Todos conocemos la popular frase "darla con queso", que significa intentar un engaño o triquiñuela. Esta frase tiene su origen en las bodegas de vino de la zona de la mancha en la época medieval, ya por esos años esta región era muy afamada por la calidad de sus caldos y acudían taberneros de toda la península a comprar toneles a sus bodegas. Era costumbre que antes de pagar, el tabernero quisiera probar el producto.

Para poder dar salida a los caldos picados o de baja calidad, los bodegueros de la zona usaban la siguiente táctica, agasajar a los taberneros nóveles o poco conocedores con un plato de queso manchego en aceite. El fuerte sabor de este exquisito manjar dormía los paladares poco experimentados de tal manera que no podían distinguir un buen vino de uno picado. De ahí la expresión, te la han dado con queso. Así que he aquí el primer consejo, nada de sabores fuertes que duerman el paladar antes de catar un caldo, porque este no nos permitirá apreciar sus sabores en toda su complejidad.

Color y sabor

Como todas las cosas, la cata de vinos tiene sus múltiples secretos y, por qué no decirlo, su encanto. Los entendidos en la materia, antes de tan siquiera acercar la copa a la boca observan su color y su brillantez, es preferible hacerlo sobre un fondo blanco inclinando la copa unos 45 grados. De acuerdo con su edad, el tono del vino variará y su color será diferente. Una vez captados sus destellos y habiendo contemplado su color, es el momento de olfatearlo para apreciar así la riqueza de su aroma. Es importante que el primer contacto se haga con la copa quieta, para luego darle vueltas con delicadeza, de tal manera que podamos captar todas las sutiles diferencias entre sus aromas propios.

Ha llegado el momento de probar su sabor. Los factores gustativos son determinantes en la cata de caldos, un pequeño sorbo que debemos mantener unos momentos en la boca bastarán para apreciar los diferentes matices y la calidad de este líquido elemento. En la punta de la lengua se podrán percibir los sabores más dulces, mientras que los más ácidos solo se dejan notar en los laterales. El amargor solo se puede percibir en la zona central de la lengua, así como los sabores salados encuentran sus receptores en la base.

Una vez aprendamos a disfrutar y conocer los diferentes vinos y hayamos educado nuestro paladar podremos distinguir entre: afrutados, astringentes, ligeros con cuerpo, frescos, persistentes, cortos, secos, etc., que son las formas más frecuentes de catalogar los diferentes sabores. Como se puede apreciar a través de esta breve introducción, la cata de vinos es toda una cultura que es importante aprender ya que debe ser realizada con respeto y conocimiento.

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